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LA DOBLE D

La Doble D no nos lo hemos inventado nosotras... Todo empezó cuando entre compañeras nos cantaban ¡La doble D! ¡La Doble D! ¡Didu y Dede! ¡Didu y Dede!

Esas compañeras (de vida) fueron un motor imprescindible, tanto como el equipo que hacemos entre nosotras dos, para apostar por un modelo de negocio muy  distinto a los que abundan.  Todo el mundo nos decía que no era posible hacer las cosas bien en hostelería, ¡JAJAJA! 

Menos todas estas personitas. Por eso aquí estamos cómodas, están cómodas las personas que nos visitan, está cómodo el planeta, y están comodos los animales.

Lluvias de ideas, terremotos de sensaciones y montañas rusas de diversas formas y dificultades nos han traido a este bar, donde quien mejor se lo pasa somos nosotras.

Gracias Himawuarris.